La política es un diálogo, sin duda alguna. No siempre tan suave como nos gustaría, pero siempre un intercambio, un toma y dame. Si le creemos a Aristóteles, somos animales políticos. Un poco después fue que Locke puso la idea de que somos animales autoconscientes.
Por eso es que me gusta la idea de la política como un reflejo, o como una reflexion. Porque es en el espejo que nos reconocemos a nosotros mismos y a nuestras decisiones. Porque me gusta recordar que es en la arena política donde lanzamos nuestras reflexiones, que se reflejan en las de los otros.
